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Libros
El paraíso vedado. Ensayos sobre la poesía chilena (1975-1995). "Tabla de contenidos"
El sol y los acorralados danzantes: "Indice de secciones del libro"
La iluminada circunferencia
El sol y los acorralados danzantes: textos iniciales y finales
El sol y los acorralados danzantes: "La guerra de las serpientes del agua y de la tierra"
El sol y los acorralados danzantes: "Mito-historia"
El sol y los acorralados danzantes: "Transfiguraciones"
El sol y los acorralados danzantes: "Paisaje con un cuchillo en el centro"
El sol y los acorralados danzantes: "Murmullos y misterios"
El paraíso vedado. “Prólogo”

Libros

Versión impresora


El sol y los acorralados danzantes: "Paisaje con un cuchillo en el centro"
Sergio Mansilla Torres


Los poemas que siguen corresponden, íntegramente, a la sección “Paisaje con un cuchillo en el centro”, sección IV del libro “El sol y los acorralados danzantes”. Valdivia: Paginadura Ediciones, 1991, 149 pp. Este sello editorial valdiviano ya no existe, y el libro mismo, del que hizo una tirada única de 500 copias, distribuidas en su momento por canales no comerciales, no se halla disponible en el mercado.


PAISAJE CON UN CUCHILLO EN EL CENTRO


“Tanta vileza preñó la ciudad
Ciro: esta ciudad está preñada
/………………./ y temo
que alumbre un nuevo tirano.
Será el hijo bastardo de todos”

(Pablo Antonio Cuadra)


No olvides , alma mía,
a quienes
te soñaron hermosa y libre.




¿DE QUE OJO ABIERTO
HABRAN SALIDO ESTOS SOLDADOS?

¿De qué ojo abierto
habrán salido estos soldados? ¿Cuál útero
los durmió antes
y ahora qué locura será ésta que late
sin parar, por qué, dónde
la mismísima libertad?
¿Desde qué constelaciones estos muchachos
con fusiles
automáticos podrían
ser nombrados
por qué lengua, justo cuando aquí
la hierba aletea, cuando pasa
el ciego
mirando el abismo? ¿Cómo ahora
resucitarán
la mano tibia
que saludaba a la muchedumbre? ¿En qué
noche, con qué dedo
acariciará
la cabeza que se quedó sin cerebro por
la ráfaga final?


Para ese otro Salvador:
Allende





CRUCE DE CAMINOS

Por un camino venían los
perseguidos;
por otro camino venían los
perseguidores.

Y se encontraron
en el mismísimo instante
en que se abrió el día.

Quedó el viento silbando
sobre este funesto lugar
bravío y desolado.



LANCHA CON PRISIONEROS

Permanece la lancha anclada en medio de los prisioneros que ya no están. A veces, en las noches, cuando Dios levanta los brazos, me acuerdo de esa lancha que venía llena de prisioneros. Cuando los desembarcaron, sólo pude ver un caballo ardiendo en medio del monte.



CORTARONLE LAS MANOS AL GUERRERO

Hanse caído relampagueando
/……./las manos
/…………../al
/………………./mar.
Las extraviadas,
las errantes
manos
/……/que indican
hacia dónde caminan
a pie
/…../las constelaciones.
Galvarino:
/…………/brazo
/………………../mocho,
sobreviviente de suplicios
antiguos y nuevos,
feroz
/…../guerrero
a quien la noche
cortó
/…../de un hachazo
el Verbo
de 10 dedos incesantes.



FILA INDIA HACIA EL EXILIO

Si ya no queda un lugar para ti en el mundo,
yo te llevaré en mis ojos.



EL PERSEGUIDO

El cerezo en que estoy apoyado
crece lentamente.
Un perro pasó por aquí
y orinó en el tronco que todavía
está húmedo.

Parece que la sangre se confundiera con la savia
de este cerezo que se apodera de la luz
con la mayor naturalidad del mundo.

Cuando me encuentren,
quisiera que este sea el lugar donde
me acribillen:
no quedará nada y no podrán encontrarme
los jueces ni los periodistas.

El cerezo no hablará jamás
y sólo dará cerezas.



EL CLANDESTINO

Despréndete de todo signo
que te identifique;
di que eres el lechero,
que vendes frutas o diarios: lo más
oculto, lo más
anónimo.
Las palabras sin boca
y la sombra sin cuerpo.
/………………………./Sé lo más
semejante al recuerdo de la nieve
y lo más lejano
del origen.

Ni sol ni noche.

Porque
el tiempo no es tiempo.

Porque
no aparecerás en ninguna historia
y sólo los muertos se acordarán de ti.



LOS OJOS CALLANDO

Quedaron manchas de sangre
y una cuchara gastándose de soledad.
Los ojos del muerto
filmaron el último video
y lloraron en la escena final:
/…………./se ve
una casa sobre un cerro, una
hermosa casa de madera con forma de barco velero
donde el futuro ya pasó
y el pasado
ocurrirá cuando resucite el muerto.



LA SOLIDARIDAD

No me sabían la sombra ni los pasos;
igual abriéronse
las puertas, igual las caracolas hablaron 100
idiomas de saludo. No me sabían el país;
pero indicáronme la cama, la comida, conocieron
mi cabeza de ceniza
y diéronme, sin pedir, la mirada
de los asombrados
que se emocionan.
He traspasado umbrales frescos
de agua. Dormí en extranjera cama
siestas de niños que volaban; cobijéme
con aire y anduve
encima de las cordilleras
hecho cóndor vestido de cometa.
Gracias, amigo, por el vellón prestado
con el que respiré en paz
la alegría de 1000
idiomas que relampagueaban.



MARIPOSAS DEL DIA Y DE LA NOCHE

El mujerío invisible vaga por los campos
amamantando críos de sol.

Pero los dioses
no cesan de toser en la oscuridad.



SEMILLAMIENTO DE
MIGUEL HENRIQUEZ ESPINOZA

Fue una ventana sobre la que sangraba
una mariposa.
Después un vuelo al rojo
por encima de esta pequeñez.
Luego un disparo que lo voltea
sobre la tina de una lavandera.
Al final la madera mojada
se llama San Miguel.
Y lo que gira es torbellino tenaz
desde aquel octubre 5 de 1974.



LA ISLA DE LOS DESAPARECIDOS


Es mentira que ya no quedan islas deshabitadas por descubrir. Ayer por la tarde desde nuestro bote de náufragos acostumbrados a estar pendientes del horizonte, avistamos una isla que no estaba en nuestras cartas de navegación y que resultó ser una tierra salvaje y feraz, llena de luces y hojas que caían en círculos desde los árboles retorcidos.
Ya entrada la noche, desembarcamos y nos arrodillamos sobre la playa y dimos gracias al cielo por sentir tierra bajo nuestros pies después de tanto tiempo a la deriva, recibiendo los embates de tantas tormentas, soportando días eternos de calma bajo soles abrasadores, peleando con los tiburones que no nos abandonaban nunca y comiendo peces crudos y pequeños cangrejos que pescábamos con la mano.
Los que tenían fuerzas danzaron bajo la luna la danza frenética de la desesperación y la felicidad; y los que no teníamos fuerzas, golpeamos nuestras palmas y cantamos con voces estentóreas canciones de nuestra patria antigua, ritmos perdidos entre la bruma del tiempo y de los viajes. Lo que vemos en estos árboles, en estas colinas y en el suelo hinchado de humedad, es lo que vimos en nuestro corazón cuando éramos atormentados en las mazmorras o esclavizados en el abandono y el destierro.

Aquí
están los huesos de todos nosotros
que enterraremos muy pronto
para que se hagan follaje y nubes.
Aquí
estamos para quedar amarrados
para siempre
al aire y a las tinieblas, porque
en cuanto sembremos
nuestros huesos
no veremos más el sol, aunque
seguirá la luz y seguirá el sol.
Bienaventurado sea
el viajero que no tenga que enterrar sus huesos
cuando desembarque en esta isla olvidada.



DESGARRO CON CANTO DE GALLOS

Podría yo estar allí en la fosa;
podría yo ser el lavado
y relavado por el río.
Pero aquí estoy, aleteando
aún en el rehue
¿hasta cuándo?. Todavía
el sol resplandeciente es rey:
los gallos y el amanecer
son la misma cosa.



SILABEO DEL AROMO

Hoy he visto un aromo, solitario aromo florecido en mitad del invierno. Amarillo como el sol, palpitante, oro vivo, alimentoso. Y cerca, muy cerca, yo diría a unos 10 metros, había una casa. Pero no era una casa: era una choza, un armatoste de tablas viejas, de nylon, de zinc oxidado, de infinita miseria e interminable tiempo. Oí voces de niños, una voz de mujer en el aire. Y el aromo murmuraba a 10 metros la humedad florecida de la tierra. Oí la savia retumbar como un trueno, mientras el invierno ladraba como un perro hambriento amarrado a una estaca.

Aromo y niños; cielo y casa: choza de viento donde jamás descansan las manos y el alma. Que la lluvia balbucea el mismo mundo para todos, que el niño corre sobre el agua y no se hunde porque él mismo es agua que suspira. ¿Habráse visto semejante harina de Dios, contumaz, puro pellejo, que embellece el universo?

Aromo y choza e invierno: cuando cerré los ojos vi clarito un buey mansamente pastando sobre esta tierra de muertos.



LOS NADIE

Basta encender una vela para ver
la sombra de los desaparecidos.
Sólo una pequeña y tenue luz
basta para iluminar
este muro de ausencias.

Y el murmullo de los nadie
hace hervir las aguas de los ríos,
que se despeñan alanceados y locos.



¿QUIEN ES EL QUE HABLA EN LA NIEBLA?


¿Quién es el que habla en la niebla?. Lo que parece ser no es; el que dice A piensa B. ¿De quién será la voz que resuena dentro de esta bóveda?. Se ve, pero no es lo que se ve; se oye, pero debo cuidarme de los decires. Rumor de piedras arrojadas por fantasmas: eso somos. ¿Quién grita su nombre entre los prisioneros? ¡Cuidado con la trampa! ¡cuidado con los ojos que no tienen fondo! ¿Estaré yo también en la lista negra?. Por eso los poetas pulimos tanto un poema, dice Ernesto Cardenal. ¿Quién murmura el murmullo, quién mueve el movimiento, quién repite la repetición? ¡Cuídate de los nuevos poderosos! ¡Cuídate de los que te aman! ¡Cuídate del futuro! (Vallejo supo como nadie de las tardes sin esquinas).

¿De quién será el grito que hace aullar a los perros al amanecer?



EXILIOS

Hablemos de los que están aquí.
Hablemos de un dedo
a otro dedo
con palabras de tierra,
con boca de viento.
Hablemos del que se quedó
para siempre
en el fondo de la noche
por un pan.
Hablemos también del tristísimo
ángel que enterró a todos
y lloró
y se marchó luego a casa volando
al trabajo de gastar los cuchillos
contra el aire.
Hablemos, en fin, de los que no están aquí,
de los desterrados que se levantan
al canto de los gallos
a construir la república
con los restos de la noche.



CUANDO MADUREN LAS ARVEJAS

Cuando maduren las arvejas
que sembré en mi pequeña huerta,
te llevaré una bolsa de nylon,
de esas que dan en los supermercados,
llena de arvejas para que te hagas
una buena comida en la prisión.
Sólo me preocupa que venga el mal tiempo
y las lluvias destruyan las flores
que en estos días han estado
muy visitadas por las abejas y picaflores.
Sólo me preocupa que te duelan
de nuevo las viejas torturas
y que los guardias no me dejen
entrar con las arvejas
que estarán entonces tan maduras,
tan sabrosas y tiernas.



LA PALABRA PIEDRA

La palabra piedra pesa como el mundo:
es arma
celeste
de pobre, es callamiento
que grita
/………/¡LIBERTAD!
Palabra piedra:
una dureza
en cuyo centro
hay sangre.
Piedra es la palabra.
Piedra y mudez murmurando en el aliento.
Piedra es aullido que dura.



UN CABALLO LIMPIA
SU FUSIL

Un caballo limpia
su fusil
en la cocina.
(Vallejo y Dios vieron esto).
Y cuando dispara al aire, los huesos
lagrimean para adentro
de tristeza:
¿Qué decir entonces
a la mitad del ojo que reclama
su otra mitad?
/……………../El jinete
es un niño. Y el niño
hizo su nido arriba de los árboles.
Niño y caballo: son tan hermosos
que la policía secreta
sólo ve
aire y lluvia en el paisaje desolado e infinito.



PAISAJE CON UN CUCHILLO
EN EL CENTRO

Los detenidos desaparecidos
son niños
que juegan con puros pedazos de cielo
y cuando se cansan
tienen un volcán apagado en los ojos.

Y como no hay tumbas, como no hay lápidas, como no hay monumentos, nadie sabe de lugares, nadie sabe de huesos.
Y no se puede ir a plantar un geranio o una rosa ni dejar señal alguna. Ni quienes se los llevaron saben dónde están, porque todo se ha vuelto niebla, olvido, mentira.

Quizás sea mejor que nunca se sepa dónde están, porque así estarán siempre dentro de nosotros mismos.
Quizás también nosotros los olvidemos, y quizás sea mejor que así ocurra: desaparecidos en el tiempo, desaparecidos en la luz remota de la galaxia.
Así nadie hablará de ellos con palabras vacías, nadie irá a denunciarlos otra vez, nadie irá a detenerlos nunca. Será un eco sin voz en la montaña donde el olvido es manantial que se recuerda.



LIBERACION POR LA LLUVIA, POR EL AIRE

Perdonen
al ciego que perdió el mar;
perdonen,
ustedes,
/………/que de cárceles se mueren
nuestros pájaros queridos.

De vez en cuando la lluvia
invade el dominio
/………………….../de los muros
y la mano prisionera que escribe
estas metáforas
/………………./se refresca.

Sé entonces que
de flores silvestres
está construido el cielo.

Respiremos, respiremos, respiremos...


A César Luis Uribe y los otros



CONCIERTO NOCTURNO PARA CHILE

Toca tu piano, viejo Arrau, hasta que los que
/……………/lloran
los venza el sueño.
Dormidos que vean la danza
de los antepasados
alrededor del círculo de fuego;
dormidos que oigan la música
de las constelaciones
tocadas por esos diez dedos de tierra.

Que duerman tres días, viejo del alma,
hasta que todo sea azul, azul, muy azul sobre el [agua inmóvil;
hasta que el gallo cante
en medio de esta ciudad que recuerdan sólo borrachos al amanecer.


Claudio Arrau: El pianista de Chillán y del mundo toca el Concierto: Bethowen, Chopin, Mozart. Y queda temblando el mar.



FIESTA POR LA LIBERACION

Bailemos, bailemos, bailemos
sobre la tierra seca.
Llenémonos de polvo,
/…………………/de música,
/…………………………./de sudor.
Que suene años-luz el tambor,
que tiemble estrellas la guitarra;
ande aquí desnudo
/…………………../el canto,
ritmo de sol, melodía pura de carne.
Somos los danzantes
/…………………/locos
/…………………………/viviendo de espuma,
enamorados del viento. Danzaremos
hasta dormir
/……………/y flotar
/…………………../sobre ríos
que suben y suben besándose.
Entonces somos niebla borracha
sobre la playa, rostros
brillantes y sucios, puras
sombras danzantes
/………………./que siguen al cuerpo.



“EL PORVENIR...
SI, EL PORVENIR”*

¿A qué vienen estos brazos que no abrazan?
¿A qué tales rumbos para un camino
cuyos pies sacan espuma?
¿Y a qué este rumor regando violencia
en disparo atrás de espalda a la galaxia?
¿Y por qué no sube la leche a tocar
los labios del niño con hambre que vuela?
¿Qué puedo agregar sobre el que
no tiene casa ni nada?
El pan llama al trigo;
el trigo llama a Dios;
y el que alarga la mano por pan
no tiene sombra.
¿Entonces cómo no decir "quiéranme,
amigos míos, que me voy con el agua"?

Allá están el hombre
y la mujer
con su gallo
de pie sobre el techo
de su casa quemada.
Alguien tendrá que responder
detrás del humo.

* Versos de Fernando Pessoa.





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 Referencia
Sergio Mansilla Torres.  "El sol y los acorralados danzantes: "Paisaje con un cuchillo en el centro"."  Buque de Arte. Ed. Sergio Mansilla. Osorno, Chile : Editorial Poetas Antiimperialistas de América.   28 de octubre de 2006.
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