Los poemas que siguen corresponden, íntegramente, a la sección “Transfiguraciones”, sección III del libro “El sol y los acorralados danzantes”. Valdivia: Paginadura Ediciones, 1991, 149 pp. Este sello editorial valdiviano ya no existe, y el libro mismo, del que hizo una tirada única de 500 copias, distribuidas en su momento por canales no comerciales, no se halla disponible en el mercado.
TRANSFIGURACIONES
EL PIE QUEBRADO QUE VIO
TAN CALLANDO JORGE MANRIQUE
De Manrique me quedo
con su murmullo
de río
en pie quebrado. ¿Qué es
la eternidad
sino el muerto dando a la ventana?.
Manrique, el testigo,
el poeta,
el enormísimo perdurador. ¿ Y qué
se ficieron, en cambio,
los grandes soberbios del estado?,
¿qué fueron sino rocíos
de los prados?.
Quedan de pie unos pobres pastores
de ganado
contra el viento.
POETAS CON FACHA DE CABALLOS
BORRACHOS
Apuesto mi metro cúbico de aire
a Poe: Poe, Rimbaud, Esenin, Artaud, Teillier,
ebrios
y lucidísimos
mientras duerme el mundo. Y los veo
allá en el fondo
orinando sobre el fuego y afirmados.
Poe
vino a sacar pasaporte
para viajar al país del delirium tremens. Los otros
son igual reyes
cuando entran a la peor taberna
de la más perdida aldea
de la locura. Locura, tiempo,
poesía. El remedio está
en el tango y Los Beatles ¿verdad, Jorge?
Poetas
resurrectos
en esporas, destruidos, autodestruidos
con aureola de niños saltamontes; ustedes
son
los que aúllan ¡salud!, los que aúllan
más pura sangre que tantos.
ENCUENTRO AL INTERIOR DE RUBEN DARIO
Más allá de toda arena está
el caballo celeste de Darío relinchando
en el mismísimo puerto de Valparaíso: l886,
cuando el huemul
profetizaba en aymara a Gabriela
para dentro de 3 años
en el valle de Elqui.
/
/Harmonía
de Rubén para los claros clarines de Nicaragua
y América: la que habla español
y cree en Dios.
Fue el anuncio, la profecía
del cisne desde el teocalli. Y las hormigas
van con la noticia bajo la tierra
a contársela a Sandino,
aquel otro caballo liróforo de Las Segovias.
A FRAY LUIS DE LEON EN AQUESTE MAR
TEMPESTUOSO
Trotó por todos el caballo
de Fray Luis. Salamanca
y la vergüenza de la Inquisición para alguien
tan finamente urdido.
Como decíamos ayer,
¿en qué ayer?. Se perdieron tus palabras,
no hubo registro
magnetofónico
de tus clases. Pero quedó sonando la música
de las esferas celestes.
Te envío un telegrama urgente:
"Amadísimo:
/
./la luna la encerraron
5 años en un calabozo". Y tú te reirás un poco
dentro de tus tablas, porque
no te tocan, no pueden tocarte,
lo lloros aguzados
de 5 años ardientes.
Mi poeta bíblico, de David -el profeta-
choznísimo heredero, hermano carnal
de Job y Horacio:
“locus amoenus” y “beatus ille” para
este leño flaco de mundo lisonjero. Y sigues
trotando en Salamanca
cuando ya se murieron tus verdugos envidiosos
y nadie los recuerda.
/
./Menos mal
que el fuego sigue
con el plectro.
/
/Y seguirá.
CUANDO SANDRA Y YO NOS CASAMOS
EN OCTUBRE DE 1983 EN LOS MUERMOS
La poesía embellece los días. La poesía los trajo desde la patria de Walt Whitman hasta este Sur de mi nacimiento. Y éste es el milagro: el aire que nos respira es el mismo que respiramos. Nos vieron las pedregosas calles cargando sillas sobre nuestros hombros, porque entonces carecíamos de sillas y teníamos que pedirlas a los vecinos y a los parientes.
Por esos días llegaba dos veces por semana al pueblo un tren viejísimo, igualito a esos que se ven en las películas norteamericanas del Oeste. Tal vez llegó Poe en tren con Ezra y con Emily Dickinson vestida de blanco; William Carlos Williams y Allen Ginsberg eran los conductores, directamente desde los Estados Unidos de América para la soledad interminable de un pueblo olvidado. Las piedras hablarán de ellos todavía; dirán que la gran poesía norteamericana no es imperialista; dirán que se puede con la palabra y con el silencio. ¿Qué crees tú, viejo Walt Whitman?
“He soñado en un sueño y veía una ciudad invencible bajo
los ataques de todo el resto de la tierra,
he soñado que ésta era la nueva ciudad de los amigos...”
Para
Steven y Nancy White:
“Beasts made of stars drink from the white
river of our silence.”
RECADO A GABRIELA MISTRAL
EN LA MATERIA ALUCINADA DE CHILE
Me cuentan de un grueso cuerpo
cuyo origen es el trigo candeal
y de un camino que cruza el aire
de paciencia en paciencia.
Me cuentan de un país de cejas temblorosas
que te acunó en lana de Vicuña
y te fue gastando, a fuerza de limazos,
la sombra de madre mortal
hasta que se quebró tu arrullo chilensis
como un cántaro de greda que se cae
sobre Nueva York y derrama ríos de carnes volanderas.
Madre inmortal eres desde que la de Ojos Profundos
te enseñó a voltear esto que somos de tierra,
a mudar los cerro, cambiar los bosques
y torcer los ríos...
Y me gusta el teocalli de tu mirada,
porque en él subo hasta
Quetzacóalt venerable y me duele menos
mi Tiahuanaco en ruinas
y mi Montegrande que quiero por ser tuyo.
Vieja Gabriela que desciendes
a raudales de las cumbres nevadas,
salto del Aconcagua es tu palabra,
hilillos de ronda líquida son tus manos.
Y cuando pasas por la calle,
las puertas te hacen gestos de pan
y el mujerío danza sonámbulo
desde las profundidades fulgurantes de la materia.
Cada uno te llevamos en un día de sol,
de marcha y de cigarras,
dormida, pesadillesca tu espina mortal,
y nos roe esto de que todavía
estamos como estábamos
cuando tu cabeza descansaba como un fruto
entre las manos de un indio en el campo de Mitla.
Este gajo de viento te saluda
con el gesto de darte agua de mares bárbaros
y te pide que acunes lo que falta
por acunar antes de que el alma
diga al cuerpo que ya no puede más seguir.
MONUMENTO A LA TRANSFIGURACION DE
VICENTE HUIDOBRO
Paz sobre la constelación cantante de los ojos cerrados.
Paz sobre Vicente hipnotizado por las estrellas.
Paz también sobre los pájaros en pena
que te acompañaron en pie hasta 1948.
Tengo en la mano el cristal quebrado
de tu mirada y en mis bolsillos
suspiran hordas de planetas difuntos.
¡Y cómo caen a la tierra las angustias
en el paracaídas infinito de Altazor!
Ah, querido Vicente, qué lejos estoy
de las brillantes ceremonias de tu cerebro,
pero no puedo resistir la tentación
de conversar con los queridos espectros de la poesía.
Alzo, pues, mis velas pidiendo viento
y arribo al puerto de la transfiguración
de todas las cosas. Ahí mismo, en el mar,
me duermo con una bala en la cabeza.
Y Vicente de pie discutiendo con Reverdy
o abrazado con Max Jacob en alguna
calle de la muerte, alegando a gritos con Breton.
¡Y viva la creación que todo lo puede!
De las orejas que agita el tiempo,
cae nieve;
de las nubes que agita el perro,
cae polvo.
Polvo y nieve en los parajes profundos
de la memoria; polvo y nieve para la vida entera.
Abrid esta tumba, ¡abridla!
al desollamiento vertiginoso de la muerte
en Cartagena. Y allá en el fondo
os veréis cabalgando el último caballo
de la fuga interminable.
LA CEBOLLA ES ESCARCHA DE TUS DIAS
A Miguel Hernández
que nació en Orihuela y murió en Alicante
Hoy he reunido fuerzas, Miguel,
para vivir un poco más
/
../con tu muerte a cuestas,
españolamente muerto
/
/en la cárcel
/
../de Alicante.
Tristes, tristes, tristes guerras, Miguel.
Te extrañamos todos desde el hueso esencial
y te queremos
/
./con tu cabeza grande y redonda;
tu miliciana mirada
/
./gastada y revivida,
tan aire de risueñor del Levante.
Porque eres una ventana
/
./que se abre
/
./cuando caen
las hojas en otoño;
eres el hijo de la luz y el hijo de las sombras,
con toda esa angustia
/
./que tenías
debajo de tus zapatos.
No despiertes, Miguel,
niño de niñeces que empiezan
en la tierra y terminan
/
/en el cielo:
te traeremos
la luna si es preciso,
pero no sepas nunca lo que pasa
/
/ni lo que ocurre...
POEMA PARA UN GRANUJA
A Serguei Esenin
Esta tarde, camarada Serguei, pude
/
../por fin ver
tu ángel. Tu ángel borracho que vio
demasiado
/
../en la noche
y no halló otro camino
/
./de salida
que quedar ciego, ciego y ebrio de mundo,
/
./bebiendo ávidamente
de los pezones de Isadora, aquella
la bailarina que bailó con Dios
/
../la danza del orgasmo sin fin;
arrastrando,
/
/como un trineo sobre la nieve,
tu esqueleto ruso, revolucionario a tu manera.
Podrías abrir una ventana
y mear la luna una y cien veces,
arrojar luego tus versos a puñados
/
./como monedas sobre el mesón
de la taberna,
y convertirte luego en golondrina y volar
sobre los campos
/
./y las carretas
de Konstantinovo, tu aldea de infancia;
pero
/
./prefieres emborracharte para siempre
en alguna habitación
/
./de un hotel de mala muerte.
Ignoras tal vez, querido Serguei,
/
/que la luna
derrama sus remos por los lagos
/
/como una barca de plata.
Aunque en realidad sabes mejor que nadie
que en este mundo
/
/todos somos pasajeros,
/
../efímeros
alientos después de la lluvia,
que lo único importante que se puede hacer
es mirar interminablemente
/
/el bosque de abedules
y llegar a convertirse en un abedul más del bosque
para completar el paisaje final.
Adiós, camarada Serguei Esenin;
no es nuevo morir
/
./ni vivir tampoco.
Bebo en tu copa
el vodka de la alegría.
¡Salud! La separación promete
un nuevo encuentro...
CESAR VALLEJO, APARTA DE MI ESTE CALIZ
¡Qué jueves tan jueves era entonces, César,
cuando te moriste, tan amado, con tu palabra a cuestas!
/
./Te pegaban
todos con una soga
/
/y con un palo
y dijiste: "no me corro",
aunque te dolía en diferencial
/
../todo,
de tu pañuelo con lluvia a las cuatro esquinas
/
./de tu frente cuadrada.
Donde quieras que estés ahora, César,
/
../ (y disculpa la confianza)
te aviso
/
../que tus amadas orejas Sánchez
andan
/
../huérfanas por estos dados eternos de la vida,
andan
/
../tristemente a dedo tus manos Sánchez
o están
/
../presos tus amados ojos Sánchez.
Y el cadáver de Pedro Rojas
/
../-al que tú veías lleno de mundo-
tiene marca de electrodos en los testículos
y su alma es una cuchara muerta en su chaqueta.
¡Cómo, César, fuiste a morirte
/
../ tan luego
/
../en París!;
pero se comprende
/
../si se analiza
/
../tu mirada
y si se analiza
/
/ese aire hosco
que te acompañó siempre desde Santiago de Chuco.
Cara de cholo tienes, tus ojos no se distinguen
sobre el bastón,
pero tu cara es más hermosa
/
/y tu cabeza más altiva
que la de Miss Mundo.
Aquí las cosas han cambiado tan poco
/
./¡casi nada, César!:
todavía
/
../el caballo bosteza en la madrugada esperando,
y Aguedita y Miguel no vienen,
no vendrán ya
/
../a abrir la puerta de la casa
/
../que ya no existe;
todavía
/
../dura la guerra civil española
en cualquier parte donde los milicianos
/
../combaten con sus pechos y sus fusiles
/
/desnudos
y la muerte pasa con un pan al hombro
/
..../detrás de las puertas;
todavía,
/
../César, se dice todavía
cuando se apuna la infancia
/
../en la dolorosa adultez del hombre
y el indio peruano todos los días amanece a ciegas
a trabajar para vivir.
Qué jueves aquel entonces
cuando te moriste de tuberculosis
/
../ -aunque tal vez no era jueves,
/
../sólo que en París siempre los días eran jueves
/
/para César Vallejo-
y aunque ni en Chile ni en mi América acholada
estamos en París,
/
../también nosotros
/
/nos morimos
/
/con aguacero
y lo saben los días jueves, los huesos húmeros y los caminos...
EL SOSTUVO UNA MANO QUE CAYO DE REPENTE
DESDE LA ALTURA HASTA EL FINAL DEL TIEMPO
“Neruda había muerto. Hacía frío y todavía flotaba en al aire una neblina matinal cuando llegamos a su casa. El patio de entrada se veía inundado. Las piezas de la primera planta también, por un agua oscura que fluía de alguna parte. Al otro lado del patio, en un nivel más alto un jardín húmedo, lleno de escombros; papeles libros quemados, vidrios, muchos vidrios: crujían bajo la suela del zapato. Trozos de papel, escrito en una caligrafía menuda e íntima y mordidos en los bordes por el fuego, aparecían aquí y allá, desperdigados. La esposa de Neruda estaba sentada junto al féretro, sola. Permanecía ahora inmóvil y sin llorar al pie del ataúd, en un cuarto sembrado de escombros. La casa había sido requisada y saqueada. Al ser desviadas las aguas de un canal, la planta baja se había inundado. No había luz eléctrica. Las ventanas estaban rotas. Rotas también las lámparas, rotas en añicos las cerámicas, quemados los libros y desaparecidos los cuadros, una colección de primitivos que Neruda había reunido a lo largo de su vida. Aquella noche, la viuda habría de velar el cadáver en una casa a oscuras, en el silencio de la ciudad petrificada por el toque de queda, y con el frío de la cordillera colándose por los huesos de los ventanales destrozados.”
(Apuleyo Mendoza)
“Si hallas en un camino
a un niño
robando manzanas
y a un viejo sordo
con un acordeón,
recuerda que soy yo
el niño, las manzanas y el anciano.
No me hagas daño persiguiendo al niño,
no le pegues al viejo vagabundo,
no eches al río las manzanas.”
(Pablo Neruda)
Te acompañaré
a la tumba de Margarita Naranjo,
muerta en la salitrera María Elena, Antofagasta.
Lejos, en un horizonte de libros,
locomotoras y nieve,
contra el coronel Urízar, contra Pisagua.
Escucharemos juntos
en medio de la masacre
el coro del amor en la noche ametrallada,
oiremos la sirena de alarma anunciando
el nacimiento de los frejoles.
“Piedra en la piedra, el hombre, dónde estuvo?”
EN 1930 FUE EL DISPARO FINAL
DE VLADIMIR MAIAKOVSKY CONTRA EL CIELO
Camarada Maiakovsky:
/
./Me gustan
tus poemas,
/
./aunque debo confesar
que me cansa
/
./un poco
tu estilo altisonante. Pero
así tenía que ser:
/
./eran tiempos
heroicos,
/
./tiempos
de trincheras.
Ese "Valdimir Ilich Lenin" es maravilloso
y esa "Orden número 1 a los ejércitos del arte"
y la "Orden número 2"
y "150.000.000" y "Verlaine y Cezanne"
y esa "Conversación con el Inspector Fiscal sobre
poesía";
poemas grandes
/
./como tu gran cabeza rapada.
Lamento que no pueda leerte en ruso.
Nací
/
./en el otro extremo
del mundo hablando en español
28 años después de tu día fatal (¿fatal?),
y me tocó
/
./vivir vivir la juventud
en un tiempo bárbaro
de ignorancia y dictadura,
y además me tocó
un tiempo en que
los soviets se deshacen como la nieve
de los Urales en primavera.
Pero hay algo,
camarada Vladimir,
que no entiendo:
¿Por qué, por qué
ese disparo
en tu patria
socialista?
¿Quién te traicionó:
Dios,
Stalin, el amor, la poesía, la revolución?.
La barca del amor varó en las pequeñeces de lo
vulgar;
algo así escribiste
en el capítulo final.
Dijiste: "Estoy en paz con la vida"
y le pedías a Lila Brick
que te amara como nunca.
Me han dicho
que la principal estación
del tren metropolitano
de Moscú
lleva tu nombre
y que hay monumentos
a tu persona
por toda Rusia.
Si en verdad eso es así,
está bien, muy bien;
será tal vez
el justo reconocimiento
a un gran poeta.
¿Pero quién te reconoció
cuando te acorralaron
los de la "Asociación de escritores proletarios"?.
Algo he sabido
de un tal Vladimir Yermílov,
un crítico o burócrata staliniano
de la cultura del Partido
que dijo
en el "Pravda":
"La comedia El baño, de Maiakovsky, calumnia
a la clase obrera soviética".
Entonces
¿dónde queda la revolución,
aquella por la que no dormías,
por la que hacías cine,
escribías avisos publicitarios,
por la que recitabas
tus poemas
a grito pelado
en las fábricas?
Camarada de la poesía
y de la vida:
perdónanos
a todos si ya no eres un poeta
sino un símbolo;
perdóname
a mí particularmente
por escribir
mirando
tu fotografía
cuando estás sentado
en una silla
con un sombrero en la mano izquierda
y un cigarrillo en la mano derecha.
“Yo,
por derecho,
reclamo un hueco
en las filas
de los obreros y campesinos
más pobres.
Y si
ustedes se imaginan
que mi trabajo
consiste en utilizar
palabras ajenas,
aquí tienen,
camaradas,
mi estilográfica
y escriban
ustedes,
si quieren.”
/
../Así sea.