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Sur-Patagonia : Poesía [an error occurred while processing this directive] 17 de mayo de 2012


Antonia Torres: ¿Se acuerdan de la realidad?
Antonia Torres

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SEGUNDA INMERSIÓN

Andre Racz en la memoria


La memoria arroja y deja en seco
una multitud de cosas retorcidas;
una rama retorcida en la playa,
devorada; lisa y pulida
como si el mundo rindiera
el secreto de su esqueleto,
rígido y blanco
.

(T. S. Eliot)


Llevarse de la vida solamente
algunos tesoros encontrados en la arena:
trozos flotantes, boyas de madera, brillantes colores
conchas, caracoles
“los restos que sobreviven de un desastre náutico”
los pequeños tesoros reunidos
/………………………………. / cada verano
/………………………………………………./ dispuestos a lo largo de la costa
para descifrar el paisaje.

Cada piedra tiene aquí su correspondencia
sus concavidades en mordisqueadas rocas
se coleccionan piezas, redes
en donde cada espacio vacío del rompecabezas
quema como la sal
en los surcos de las manos de los pescadores.

Sólo restos
pedazos dispersos de un libro benévolo
materia encontrada al azar para leer las señales
el íntimo mapa de la existencia.


(De Las Estaciones Aéreas. Valdivia: Ediciones Barba de Palo, 1999)


***


EN EL PUEBLO SIN LÍMITES
quedan señales, marmóreos hitos
dejados por el mar
para la reconstrucción imaginaria.
La plaza es un potrero por donde cruzan animales
rumiando la nostalgia condensada de sus habitantes.
Tres caras tiene el recuerdo:
el poema, hora y día y los muertos
la inscripción como lápida
clavada en medio del que fue Toltén 1960
añosos cipreses dibujando el plano ibérico
mapa sin el cual habría sido imposible la reconstrucción del recuerdo
y el sol, como antigua luminaria
desenfocando un poco el primer plano
de este paisaje amarillo y empolvado.


(De Las Estaciones Aéreas. Valdivia: Ediciones Barba de Palo, 1999)


***


PRIMER ANDAR

y así como el día y su transcurso nos enrolla como a un cigarro
porque al día hay que liarlo antes de fumárselo
y no se le puede guardar hecho
porque sabe distinto, seco
y no se puede tener días preparados, alineados en una caja

así como se suceden los temas en un disco
temas aprendidos de memoria y que podríamos tararear sin escucharlos
así presentimos los días y los adivinamos
y entre cada intervalo ensayar la entrada del piano, la trompeta o el saxo

así también se nos anuncia la mañana ya desde la taza de café
todo el día y sus intersticios en el calor de la humeante taza
su escritura escondida
que bebemos como a un muerto para hacerla nuestra.


(De Las Estaciones Aéreas. Valdivia: Ediciones Barba de Palo, 1999)




PLÁTICAS

I


Nuestra conversación se vuelve
una sala de cine vaciándose lentamente
al terminar la película que nos deja inmóviles
mientras el acomodador nos mira ansioso
apurando la cháchara y el pasillo.

El espacio en blanco que media entre tu taza y la mía
(o entre un extremo y otro de la cama)
es un vacío, un silencio, un no-lugar
de esos que en las ciudades acumulan hiedra
basura
o crímenes.


II


Guardamos conversaciones

en cajas de cartón
selladas y empolvadas bajo las camas
entre nuestras ropas y en el desván.

Como el amante que guarda los recuerdos de la amada
pinches caracoles marinos piedras cartas semillas
fotografías tristes testimonios
en una caja de zapatos como ataúd:
el rito del entierro es el mismo.


(De Orillas de tránsito. Santiago: Ediciones Secretaría Regional Ministerial de Educación Región de Los Lagos, 2003)


***


PATIOS OSCUROS
breves tragaluces en que el sol apenas
alcanza en su oblicuidad
a entibiar la hiedra que sepulta
la fugaz niñez, recuerdo

allí
entre inusitado pasto y lápidas
jugamos a las bolitas o pedaleamos casi
una bicicleta que apenas se sostenía en pie
entre un extremo y otro del territorio.


Patios traseros
o laterales
una de las siete maravillas del mundo antiguo
cuyos jardines colgantes desafiábamos
con la mira de un juguete
ensayo precoz de las sucesivas muertes
que enfrentaríamos afuera


Patios breves
sombríos aleros de la casa de Dios,
la nuestra o la del vecino
tres cuartos de cemento y uno de prado
la mágica proporción del tedio.
Como en un ring
cada esquina es un aliento en donde crecen
pequeñas flores, heroicos brotes de resistencia vegetal.

Algo de terror habita en estos patios
la noche que sube en sus cañones, sube al sueño
las preguntas que cuelgan de sus jardines
tal vez el día entero pende de la verja
de pronto, el ladrido de los perros que nos ata al presente.

Sorprende el tránsito por esta zona oscura
en la que el sol ilumina a destellos
(igual que en mi memoria)
los rincones húmedos que habitan caracoles
musgos y chinitas.

Un muro lavado por la lluvia
ahuyenta a los intrusos.

El surco anaranjado que dibuja el zinc en el suelo
juego de saltos y números
lo mismo que afuera
luche o rayuela
seis, cinco
descanso
cuatro, tres
descanso
dos y uno:
la cuenta regresiva
para entrar al cielo.


(De Orillas de tránsito. Santiago: Ediciones Secretaría Regional Ministerial de Educación Región de Los Lagos, 2003)


***


A Jorge

LA PROVINCIA EUROPEA EVAPORA SU JORNADA
en gruesos telares de bruma,
telón de fondo para la prematura muerte del día.
Más allá,
la gran ciudad hierve entre copas y animadas charlas de mesón.

Somos unos viejos campesinos alemanes
bajando las persianas al frío y al mundo
que encienden sus lámparas de combustible
abrigan sus soledades
los poemas humean precoces a la noche.

¿Hacia dónde escapa la tarde de este hemisferio?

Lejos, al otro lado del mar, manos y pies taladrados
puedes contar todos tus huesos,
mientras nosotros, nos sorteamos tu túnica.
La heredad no es sólo materia, la casa de mi niñez y tus talismanes:
a cada uno toca también su porción de dolor,
su cuota de odio.


Me reservo, junto al hermano menor que ya no duerme
el beso de plata que sella tu muerte
los dos vástagos de tu maltratado tronco
únicos testigos y concelebrantes en esta temprana cena
el beso final, el adiós, la imagen religiosa bajo tu pecho
soplo los últimos secretos en tu oído hueco
el hijo desenreda la hiedra de tus dedos
que se graban en los míos
un padrenuestro ahogado
entre hipos
y mis disculpas por no llegar a tiempo.

¿Hacia dónde escurre la tarde en tu hemisferio?

Los antiguos inmigrantes
traían consigo las herramientas para reproducir el pueblo natal.
En el viaje inverso me acompañan
los elementos del álbum familiar: el equeco de la historia.
La boda de los padres cuando caía el verano
para así no olvidar el origen
la ciudad azul, magnífica,
el día que enterramos el siglo
el nacimiento de nuestra hija
los amigos, las madres infinitas en su espera
la muerte presentida y tu expirar profundo
que me despierta a sobresaltos
a medio camino entre tu cama y un aeropuerto europeo.

¿Hacia dónde ascienden los sueños del hemisferio?

La foto reproduce una tarde feliz:
el río entre niños y perros.
Una pobre orilla de playa a la que nos obligaba
el verano en la ciudad y su desierto.
La remota niñez se sumerge
junto a las oxidadas formas de Valdivia entrevisto
entre pesados fierros y memoria.
La inmersión en aguas de lo antiguo
cuando te creía nadador experto
de un río que oculta, aún hoy, el sonido de la muerte.


(De Orillas de tránsito. Santiago: Ediciones Secretaría Regional Ministerial de Educación Región de Los Lagos, 2003)


***


Para Javier Bello

SOSTENER EL CUERPO CON PALABRAS
como quien sostiene la bandeja del desayuno
en ascuas
esperando ser invitado a la ejecución o al banquete.

Sostener palabras con el cuerpo henchido
como se sostienen cartas, columnas o banderas.

Sostener un libro como predicador
cuando se lee, a solas, un poema en voz alta.

Así se sostiene el cuerpo:
con preñez y palabras
gruesas, delgadas
en aduanas y puertos

de este modo se declara el cuerpo:
inventario de equipaje, aunque ligero, una oración
o el denso humo de su quema.


***


COPIAMOS ALGUNOS BUENOS VERSOS CON MALA ORTOGRAFÍA
para grabarlos con saliva en el cuerpo amado
como en ese precoz poema.

Somos la indiscreta mariposa nocturna zumbando
allí
justo donde debe decir polilla.

No nos espanta el frío ni el sueño.

Copiamos malas costumbres
escribir versos para combatir el insomnio
polvo de mariposas untado entre los dedos.


***


DELTA DEL PARANÁ

a Tatiana

fin de siglo
en la frontera que extiende nuestro viaje

la mano venosa se detuvo en el país de las islas
el delta abrió los brazos

la noche anterior
un sueño predijo el hundimiento del tiempo

nuestro vuelo nunca despegó
de los humedales del sur de Chile
la tierra de las totoras y los juncos

la nave se detuvo
al compás de las mareas

con forma de remeros
surcaron flechas atravesando las horas
¿se acuerdan de la realidad?, pregunta el guía

abajo, al fondo
la historia se aconcha en el barro
restos, naciones que vienen a gotear a estas orillas

continente arriba
óxido, fango y selva
donde se hunde la memoria:

arrastrando ramas o muertos
lo mismo Valdivia o Buenos Aires
los ríos sangran lo mismo

pagamos en moneda local.


(De Inventario de equipaje. Santiago: Editorial Cuarto Propio, 2006, en prensa)

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