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Sur-Patagonia : Poesía [an error occurred while processing this directive] 17 de mayo de 2012


Raúl Mansilla: Al perder su dentadura tú y yo hemos perdido
Raúl Mansilla

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AL PERDER SU DENTADURA TU Y YO HEMOS PERDIDO

La belleza se agota en los patios traseros donde mi padre perdió su dentadura: herramienta de morder en el universo de la tarde; podría haber sido una buena imagen pero estaban los perros, sospechosos.

Con mi madre y mis hermanas buscábamos entre los ladrillos plantas hierros maderos alguna respuesta a nuestros interrogantes.
Al buscar esa prótesis también buscábamos la felicidad y el éxito efímero.

Habíamos puesto en funcionamiento todas nuestras estrategias de búsqueda para encontrar el amor la guerra el blanco el salmón la moneda girando la moneda girando en el aire, caras y secas caras y secas.

Papa pa Papa pa Papa Papa pa Papa pa Papa pa Papa pa Papa pa
porqué no bajás como padre a la gramilla a buscar lo que es tuyo.

Los perros siguen siendo sospechosos y la ingenua y efectiva coartada
es revolcarse en los campos del señooooooooooooor.

Mi madre pensaba a quién tiene Dios en la gloria y removía las macetas.
Mi hermana cuestionaba el sentido de sus propias certezas y hurgaba detrás de los lugares comunes donde podría haber algo como una dentadura.

Papa pa Papa pa Papaaaaaaaaaaaaa Papaaaaaaaaaaa Papaaaaaaa

Rehén de la tradición la poesía mi padre la locura los perros sin estructura ósea yendo y viniendo como una cadena de ADN como la bailarina de flamenco en el cisne de cuello negro que da plumas para luego hablar de la belleza nuevamente o de los padres que ya no se sabe de que lado están si en el umbral muertos de miedo o en la gramilla buscando dentaduras o si los perros saben tanto como las damajuanas, las botellas vacías los tetras y los que tienen dentadura en los ojos los puños la camisa el culo los mordiscos al aire.

Papa pa Papa pa Papa pa Papa pa Papa pa Papaaaaaaaaa Papaaaaaaa Papaaaaa
En el desorden familiar, Papa pa Papa pa Papa pa Papa pa agachados y en cuclillas en la mesa del escándalo papa pa papa pa papa pa papa papa pa con el loco y el borracho y la policía llegando y la ambulancia llegando, con la guitarra rota el domingo y la dentadura de reír, seria, tirada como un alambre.

Papa pa Papa pa Papa pa.




PIQUETES Y CAMAS BALDIAS

Para eso viniste a este mundo, para mirar en la ruta cortada tu ombligo?

El piquete está en marcha, las gomas incendiadas en tu cama,
anuncian que debés detenerte,
aunque nunca haya estado aquí,
tu querida, sobre el fuego.

Unos niños te miran sobre el hambre,
y no quieren un -“buen viaje”- para vos,
el espectáculo de arder no provoca
nobles deseos en ellos y hay que entender
apagar tu velador, tu vela, tu fósforo.

Los encapuchados te piden aportes
y vos solo preguntas sobre el significado de los caminos cortados,
-mi cama- ex cla mas.
El instante existía, era el fruto de la ruta enardecida de ser ruta.

Deten tu marcha,
sal de tu cama con las manos en alto,
no mires hacia atrás,
las sábanas manchadas de asfalto son tu barbijo,
no laves tu culpa cerrando fuerte la puerta.

Aprehendido, te pondrás al costado de la ruta,
junto a lo que queda de tu mesa de luz.
dirás todo que sí al jefe del piquete,
detendrás la máquina y bajarás el volumen del estéreo.

Si pudieras continuar lo harías,
pero te miran esos ojos con piedras en las manos.
El parabrisas podría estallar como tu letal situación de soledad.

Suspensión, entre la cama baldía, la marea de gente enardecida,
Susie Q, las gomas ardiendo, noticias del fuego,
piquetes & women sobre el humo nocturno,
cielo rojinegro.

Todos interpretábamos la vida?

Limón en los ojos, para no llorar la policía,
demonios, solo camas baldías,
piqueteros instalados en tu preciado camino.

Sin lamentos, todo ha sido hecho y destruido,
un colchón de dos plazas es solo verborragia,
un silencioso encapuchado y su gomera te explican,
felino, la situación del momento.

Pero tu mundo y el otro, tu capot, tu combustible,
bella en su pañuelo rojo la mujer musulmana,
da puntadas sin hilo, y las rubias, out,
las rubias, OUT.




COMENZAR DE CERO

I

De ahora en más esa vida debe comenzar a ocupar la posición vacía para representar el límite que tienen los unos dos tres cuatro cinco seis y tantos otros delimitadores del hombre-auto-destructivo lineal que gira en sentido contrario a las agujas del reloj. Así que adiós ojos rojos misterio escrutador de la raíz al faro que guiaba a esos barcos por tus ojos verdes. “Adiós muchachos compañeros de mi vida”.

II

Estás en situación de ser el observado como el león del circo pobre que tiene que portarse bien con su cuerpo para que los números den un Ave Fénix. Matemática violenta contra la pared del estómago esa cosa llamada futuro y elementos accesorios: varios kilos menos el hígado como un cristo crucificado sobre los ejes de una carreta sin engrasar.

III

Comenzar de cero huir llevándose a UNO fuera de la precisión matemática con tu cuerpo dado vuelta como un guante. Gritar en silencio para que escuchen los órganos para que de ahora más resistan las piedras y botellas arrojadas desde afuera desde la ciudad que desea comerte como a un UNO comerte como a un NUEVE.
Tener que ser cero a la hora cero cuando nadie anda por las calles a la hora de los gatos que saben de esta cosa digital que es el amor el tiempo los tachos de basura y Platón.

IV

“Ya no te sé querer tengo miedo de volver a quererte” en el tiempo que te tocó bailar con la más fea en ese cielo gastado de tierra en esas calles nuevas para tropezar tus equivocaciones una y otra vez y así tocar la vida como un instrumento musical y así gritar un número de documentos con la identidad cambiada a flor de piel del que se mataba en vida y ahora a partir de la hora cero del día tal del mes tanto cuando los planetas alineados daban buenas nuevas.

V

Reinventar el cero para quedar afuera y quedar dentro de ese espacio carcomido que es tu máscara. La representación alcohólica del que se destiló en esos ojos verdes para asomar la cabeza hacia la sabiduría del sobrio lineal que ya no arremete con su cuerpo. Paradigma de los corchos filosofía del gutural sonido que hacía el cabernet en la garganta.
Litros y límites en números binarios.

VI

Viajar al cero para huir del Deja Vu escrito en rojo en la pared huir de lo que estaba escrito con sudor en esas sábanas: “¿dónde estabas dónde estuviste todo este tiempo?”. Palabras de cifra perfecta que dan certeza al eco antiguo de tu corazón si es que existe un corazón y la vida tiene veintiún gramos y la felicidad solo unos y ceros.




NEUROPATIA DE OJOS ROJOS

I

Desde un satélite un sismógrafo desde el señor del servicio meteorológico que da paz y da guerra por tres días. Desde el médico que pide obra social y no pupilas rojas. Desde el acercamiento del zoom a la palabra con tu padre. De los barcos que llevan y traen los ojos rojos de la mujer amamantando al pequeño pañuelo. Morir a cuentagotas en la espera del turno en el fármaco que no se pudo comprar en el cuerpo al borde del plato a cinco mil años de haberse inventado la primer botella. No para saber como se es sino para conocer la grieta desde donde oscilan tus últimas palabras sobrias entendidas como cueva ingrata que somete tu sangre y la aprisiona a tus ojos rojos. Uno más abierto que el otro en la orina estado de vigilia del error. Circunstancia ex profesa ex comulga ex torsiona ex termina por llevarte al estado horizontal en que pensás nuevamente en lo que hablaste con tu padre loco y en el médico que te miraba como un objeto más pequeño que el estetoscopio. Estetas de blanco buscando el equilibrio perfecto sugiriendo reposo y diagnosticando que nadie muere en las vísperas. Diagnosticando lluvia en Chiloé vino y más copas de vino en las comidas y en cualquier momento frito refrito. Sin aire para la última palabra.

II

“Cómo si fuera esta noche la última vez” en que dijiste “todos me dejan y se van” palabras banales como “sólo quiero que me quieran” redundando en los lugares de siempre para encontrarte algunas veces vomitando y otras muy mal yendo al banco a pagar la luz el gas que iluminó y calefaccionó tus miserias humanas el sabor que sigue expandiendo el universo desde esa noche en que la niña y el soldado sentaron sus vidas en la esquiva rodilla de Rimbaud y el tren siguió pasando y tanto escrito y tanto por escribir los rieles analizados desde una perspectiva científica. Los rieles del amor medidos con metros balanzas cuentagotas sismógrafos 8 grados en la escala mercali vientos de doscientos cuarenta kilómetros por hora. El tren sigue pasando por esos rieles y los amigos siguen fumando frente al cementerio sustancias nocivas para los muertos.

III

Volver de Chiloé a la pantalla en blanco que se llena de relojes que señalan el no saber vivir ni mantener una noche Feliz. Con las luces de la ciudad señalando mi mi mi mi mi mi mi mi mi mi mi mi no como una nota falsa sino con el hastío de la poesía actual que no soporta primeras personas que vuelven enfermos y acuciados por el frío y la lluvia. Con un solo ojo rojo de dar certezas y el otro enfermo distorsionando los pasos del que vuelve por el teclado el tejado el techo del piano y la viola muy cerca de donde se consumió el acto hasta quedar de solo huesos el acto la secuencia 24 fotogramas por minuto o segundo no sabe no contesta.

IV

Te en vez de colirio no refregar el ojo rojo no dejarlo rosa salmón rosa viejo despintado sin personalidad. Un ojo rojo es por antonomasia un pozo que pregunta por la superficie su color es la mariposa que provoca un terremoto en Japón y un jabón tocando los muslos de la mujer que se ducha a rayas rojas líneas de agua roja más potable que la sangre donde vive el tegretol y más dura que el acero la verosimilitud del poema y otros análisis académicos que no van al caso. Abre comillas cierra comillas abre comillas cierra comillas cita a rita después de tanto tiempo.

V

Mañana es el día del frasco de orín y de la sangre en la jeringa mañana es el día del análisis de tu cuerpo descompuesto a través de fluidos que dejarán de circular y serán la representación en microscopio de un mundo descontrolado caótico en que las partes no quieren juntarse hombro con hombro pared con pared ojo por ojo rojo por diente. Volver de Chiloé a la frontera de ese cuerpo.




PUENTES SOBRE EL RIO MALLEO

Arbitrios de qué son estos puentes,
sostenes de qué esperanza iluminada?
Quién está encaramado a quién,
la blanca camioneta, o los litros y litros de puentes
en la mirada roja del Mapuche que no habla?.

Bulones herrumbrados cruzan, crujen, suspenden cinco vidas.
Azufre es el olor del miedo
y no importa los ojos cargados de paisaje,
un nudo en la garganta ahoga los propósitos de la historia
de todos los puentes.

Si cada tablón fuese un mandamiento a cumplir,
qué favor de vida habría que esperar de un lenguaje de astillas
o es que los puentes son inequívocos designios,
que féminas se impostan en la Cordillera de los Andes
con el único propósito de seducir a los viajeros?

Personal Bridge.

Cruzan los puentes sobre el Río Malleo,
como si aprendieran a caminar nuevamente.
Parásitos de esos maderos y hierros,
viven por la luz del invento de sus antepasados.

La blanca camioneta por tres puentes y un río,
toma el camino firme levantando polvo con guijarros,
mientras un ave de rapiña lleva en sus garras a una liebre viva,
y el sol pone rojos y salmones a la cumbre del Volcán Lanín.




PUENTES Y HOJAS EN BLANCO

1

Textos confesionales para describir puentes. Puentes con misión con la única tarea de sostener vidas en octubre. Puentes sobre la comida, sobre los restos de comida. Puente abierto en su eficacia mostrando errores que los puentes suelen cometer. Crímenes de lesa humanidad en la sangre de la acción de cruzar ocho vidas por una hoja en blanco hacia la paz inmediata de la próxima orilla. Puentes donde cruzó el vino, la cerveza, el whisky y las glorias del barrio Pietrobelli. Tablones por donde trastabilló mi padre con su delantal de carnicero.

2

La hoja en blanco es un puente sobre la mierda del río, sobre el insoportable océano que paralizó tus manos y tus pies. La hoja en blanco es un puente sobre el río blanco de la muerte. Versos flexibles que no entran en la línea de mierda de esa guitarra tocando ese adiós a la carne del puto puente que pasaste mientras reías tu vida y la dilapidabas por ahí. Forastero tuyo extraño de vos ibas y venías buscando el momento preciso para asesinarte. Muerte en cámara lenta muerte en gotas muerte en cuotas.

3

El círculo que habías descubierto cuando viste al hombre colgado en las pinturas rupestres de esas cuevas donde dejaste tu vida. Esos bares de doce mil años medidos al carbono catorce on the rocks . Esa vida formando estalactitas, antifaces para asaltar locutorios y restaurantes. Armas para secuestrar, gomas para incendiar las rutas y puentes para cortar y pegar y puentes para pintar con aerosol y huir de los gases de la policía puta. Gases para sacar lo peor del centro de la tierra, gases para reír para llorar, gases, cuatro gases en la manga de los hijos de su madre. No era tan blanca la hoja estaba llena de situaciones que había que unir con un hilo soga o loros, ballenas, petacas, semi conductores, choferes de larga y corta distancia y después la fila india de los pueblos originarios mirando hacia el suelo las cientos de torres gemelas y después el largo recorrido de puentes por el sistema nervioso y luego la abstención y el médico de cabecera y el psicólogo de cabecera y las pastillas de cabecera y tu nuevo futuro de cabecera y la concha de la lora.




TU LOCURA Y LA MIA

Tu locura y la mía son once dedos, tres narices, cinco ojos. La locura de todos los árboles. No hay espejo que nos tome, no hay salario para nuestra locura. Tenemos la locura de todos los cielos rasos del mundo. Somos la parte loca del planeta oscuro que cría hijos para comer sus ojos. Tu locura y la mía: especial espanto de serpientes, arañas, cerveza y clonazepam. Cueva donde ruge un gigante que no sabe que hacer con nuestros rostros en la mano. Rostros que no aceptan los espejos. Rostros de un solo ojo, ojo de la tormenta, ojo escrutador, lecho de la noche que nunca acaba de crecer.

Cuál es tu loco preferido, el de la foto en la revista Rolling Stone o el que mira tras las rejas de su propia carne?
Mutilados, cortados en la superficie de nuestra felicidad, levemente abierta nuestra piel para que salga y tome aire el tren bala de la muerte, que rojo nos lleva a ese túnel sin salida. Imágenes, metáforas, puajjjj.

Cuál es la solución, el antídoto?. Sacar las cosas que cortan del planeta, prohibir los cuchillos, los vidrios trizados, las maquinitas de afeitar, tomar champagne con pajita, saber quién sos?
“Iba a comenzar a correr iba a comenzar el gimnasio, iba a ponerme más crema en el rostro iba a perfumarme iba a depilarme iba a sacarme sangre con instrumentos no convencionales.”

Vivan los primeros de eneros, los años nuevos en que la sangre fluye, sale y saca la cabeza para ver el nuevo día desde tu pantalón rosado, la alfombra azul y demás elementos que contribuyen al acto procreador de dar a luz manchas rojas que históricas dan el nuevo día en el hospital en que no querés inyecciones. Igual la cama blanca, el sueño blanco, la enfermera blanca, el suero blanco; igual el estetoscopio blanco, la receta blanca, el consejo blanco, la medicación blanca y la muerte roja.

Cuál es el color de la locura?

Tu locura y la mía suman y siempre alguien va con nosotros, somos varios de la mano, y hoy poco importa la vida, no importa el río, ni el verano
Primero lo rojo y después de cerrar los párpados, lo blanco, lo blanco.

Espero que venga mi hermana, que traiga la llave, para ver el día, la llave de la ciudad para entrar a todos lados, o es que el intendente ya no da las llaves?

Tu locura y la mía prometen poco. Igual te pones linda en la fiesta, te maquillas, te pones las sandalias plateadas, te perfumas para luego cortarte las venas.

No hay manuales, ni la Enciclopedia Británica ni la Encarta pueden explicarnos. Vagamos desde nuestros años por todos los tiempos, somos representantes sintéticos de la locura de nuestros antecesores, somos la suma. Un fasito, varias líneas de merca para que el estómago sea feliz. Pedazos, retazos de felicidad, éste es el sentir del famoso año dos mil del que tanto creíamos cuando éramos niños, que los viajes espaciales, que la tecnología, que la felicidad de los pueblos, el destierro de la pobreza, y todo tan precario como siempre, comiéndonos unos a otros, como dice Juanse, comiéndonos a nuestros hermanos con la locura.

Manuales de supervivencia para locos, eso, eso, como destapar cloacas, técnicas de vómito, que hacer ante sobredosis, o como evitar objetos cortantes. Estoy cansado, tengo 74 y 8 años y no los concilio. Te fuiste hace una hora, no hay posesión entre nosotros porque estamos locos, nadie es de nadie, el amor no significa nada. Estoy perdido en cuatro metros cuadrados, estoy en la fama del encierro en la cresta de una ola individual.

No estamos inventando nada. Todo fue hecho y destruido.

Tu locura y la mía querida, nada que hacer la ballena ya está hundida en el mar las nubes hundidas en la mentira del cielo, la cuchara hundida en la sopa, lo cuchara en la sopa.

No hay alternativa, la música roja ya invadió la habitación y el sol se hace cargo de todo y no queda otra que barrer, sacar los vidrios, limpiar las manchas, ir a verte al hospital.




UNA MUJER PINTÁNDOSE FRENTE AL VACIO


El vacío no era como creía una mancha imperfecta con bulones en los cuatro costados
asido a la noche de manera solitaria.

El vacío es el paisaje que se crea cuando la puerta se cierra definitivamente y uno queda adentro y otro afuera.
El vacío fue inventado por la televisión en mil novecientos sesenta y nueve con tres astronautas saltando ridículamente en un galpón.
El vacío tiene varias cuadras de tierra que riega regularmente un camión que no es de Dios como cree el panadero.
El vacío es una pintura de Jackson Pollock en el baño de mujeres.
Es como un chicle con sabor metálico va y viene en los asados argentinos.

El vacío sos vos frente al espejo de un sábado en que la marca de agua original del rostro lavado pasa a convertirse en Bagdad.
Nuestras madres llamaban seducción al vacío de enfrentar al espejo con el arsenal de lápices para delinear para pintar labios cejas rubor por acá y por allá el subrayado es tuyo en noche bestia en la noche para romper todo con tu mirada verde para que griten los otarios.

“Si primero no te amas no podés andar por ahí presumiendo que podés amar a otros” es la premisa del espacio vacío. El vacío es un dolor de muelas, una taza cayendo de tus dedos. Trizas. Trizas. No podés andar así queriendo a todo el mundo pensando en clonar tu vacío personal en el afectuoso saludo a madres padres abuelos. Cómo está tu vida, qué vas a hacer el próximo quinquenio?. El vacío es el sábado arrojan arroz y no se de donde viene la manía la fotito en la fuente de agua el ridículo vestido blanco las bocinas el novio, la novia los padrinos de armas.

Son labios los que encienden la mecha de ese fuego artificial que es el amor y que inventaron los chinos como inventan todo?.
Ojos rojos rasgados en sus vestiduras del mirar que invaden de arroz los registros civiles de todo el vacío que quieren comerte occidental y cristiana a vos que ya estás radiante en el espejo con tu pelo rojo y tus ojos verdes delineados y tus labios dobles listos para salir al ruedo que a moneda de hoy es vacío.

Primera semana de marzo donde ya todos cobraron en metálico lo que a moneda de hoy serían menos birras menos fasos menos escabio menoscabo de lo que realmente es el vacío para pintarle la cara al más pintado. La poesía es como el vacío pero sin la capacidad que esta tiene de vencer al óxido que genera tu cabecita loca como un gel. La poesía es metálica como el mundo de Mad Max y se la puede desarmar a partir de un gran bulón que tiene en la parte inferior de la carcaza amarilla lírica si es que todavía no se soldó con la herrumbre del líquido citado que nace en la cabeza del mismo vacío.

Pero nos estamos yendo del vacío del instante en que frente al espejo de tu baño te disponés a ponerle el moño al cuadro de Gauguin cuando el leve movimiento de tu mano derecha abre la puertita blanca del vanitory para extraer el Eau de Toilette todo revuelta en tu piel para justificar tu presencia en el vacío en el ángulo opuesto del vacío donde estaré y donde cada uno olerá lo que quiera porque para eso se cerró la puerta para que cada uno tenga su propio paisaje
vacío.


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